Buenísima #Crítica en La Gaceta de Salta.

La periodista Celina Alberto, de La Gaceta de Salta, publicó esta tremenda crítica del show:
http://www.lagacetasalta.com.ar/nota/78013/espectaculos/asi-fue-peroncho-trinchera-humor-atraviesa-politica.html

Una trinchera para defender la alegría de la indignación, o de la impotencia, pero sobre todo de los que quieran apropiársela como eslogan partidario. Emanuel Rodríguez, cordobés, kirchnerista y militante, invita a esa gesta hacia el final de “Peroncho”, su show que trajo al Teatrino salteño y colmó la sala en la noche del sábado con público de edades múltiples y no necesariamente peronista. Una de las mejores funciones, dijo después del show, con el que está girando desde hace más de un año por todo el país, desde Calafate a Mendoza, a Mar del Plata, Buenos Aires, Rosario o Tucumán, más de 300 funciones, la mayoría a la gorra.

Peroncho, nacional y popular, con los dedos en V de victoria, de volveremos, y de vasectomía: espacio masculino desde donde milita por la igualdad de derechos, y a la que le dedica un segmento del espectáculo con el relato de su propia esterilización, a la que optó como manera de evitarle a su compañera métodos anticonceptivos nocivos o incómodos. Y también, contará en otro tramo del show, porque cierta facilidad para la torpeza le impide abrir un preservativo en menos de 15 minutos.

La política lo atraviesa, en la vida y la obra, y con esa fisura, ese puente o esa obsesión construye un stand up de humor. “Observaciones sobre la vida cotidiana”, repite una y otra vez, como conector entre relatos que hilvana durante dos horas de monólogos vertiginosos, calculados palabra por palabra para dar en el blanco de cada idea con la que sostiene chistes. El blanco, en el 80% de los casos, serán Macri, sus funcionarios, lo que hace, lo que dicen, lo que intentan. Observaciones filosas, luminosas y militantes, empecinadas de que se puede encontrar alegría para resistir en las convicciones.

Periodista y escritor antes que actor y humorista, Emanuel toma el escenario como espacio para amplificar un discurso que trasciende el uso del histrionismo, el humor o el ingenio. El corazón de ese discurso habita una posibilidad que por ahora siente perdida y por la que resiste y milita: ser parte de un Estado colectivo, presente y popular. “Peroncho”, antes que peronista, kirchnerista o anti macrista, es un testimonio del que apostó a seguir un sueño y del que perdió lo que hacía falta perder para proponerlo como propio.